Cogiéndose a una preñada de enormes pechos

Carlos siempre había querido follarse a una mujer embarazada. Cuando conoció en la discoteca a esta futura madre soltera, no se lo pensó dos veces y la invitó a ir a su casa. Ella por supuesto aceptó de buen gusto la invitación, y nada más llegar al piso, la joven se sacó sus dos pechos enormes ( y con unas aureolas también gigantes, y comenzó a comerle la polla a su nuevo amigo. Carlos, en ese momento, se puso como loco, pero todavía lo disfrutó mucho más, cuando ella le proporcionó una espectacular follada sobre la cama. La barriga no fue un impedimento para que la joven lo hiciera como una diosa.

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